Visión del Residente

El estudio de las poblaciones humanas de manera dinámica se ha convertido en una herramienta útil al servicio de las políticas poblacionales y sociales de numerosos países en áreas como los sistemas de seguridad social y empleo económico.

Así, los gobiernos hacen uso de la demografía para determinar el crecimiento del país y la influencia de la oferta de los servicios públicos para su población. Cuando hablamos de población de hecho, en concreto, nos referimos al número de personas presentes y de las transeúntes, es decir, de aquellas que, aun no estando empadronadas en el lugar donde se efectúa la operación censal, se encuentran en este lugar en el momento de ser realizada.

El estado del bienestar se puede definir como el conjunto de políticas consistentes en la implantación, con carácter universal, de servicios públicos y sociales que no son rentables económicamente para el sector privado. Estos servicios tienen como finalidad maximizar el beneficio social, garantizar unas condiciones de vida adecuadas a la población (enseñanza, sanidad…) y evitar que las personas queden desamparadas en determinadas circunstancias de carácter problemático (jubilación, enfermedad, incapacidad…). El estado garantiza el acceso más o menos universal a estos servicios. Suele financiarse a través de los impuestos para contribuir a una verdadera redistribución de la riqueza.

Generalmente se pueden distinguir diversos tipos de prestaciones:

Las prestaciones universales, que se ofrecen a toda la población gratuitamente, y solo requieren que la persona beneficiaria las solicite. Por ejemplo, la sanidad o la enseñanza obligatoria.

Las prestaciones contributivas otorgadas a personas que han cotizado a la Seguridad Social durante un período de cotización mínimo determinado por la ley. Por ejemplo, el subsidio de paro o desempleo, la pensión de jubilación o las pensiones de viudedad o de orfandad.

Las prestaciones subsidiadas, como por ejemplo la vivienda social, de la cual el beneficiario solo paga una parte del coste económico, según sus posibilidades económicas.

Las prestaciones sociales otorgadas a personas que están bajo el umbral de pobreza y tienen recursos escasos o nulos. Ejemplos son las ayudas que prestan los comedores sociales, los salarios sociales.

Hay diferentes modelos de estados del bienestar como los modelos nórdico, anglosajón, continental y mediterráneo. España, junto con Italia, Grecia y Portugal formaría parte del modelo mediterráneo. Donde, la presencia de dictaduras en la segunda mitad del siglo XX provocó un desarrollo carente de estructuras de bienestar, lo que dio como resultado unos sistemas sociales basados en las estructuras sociales y familiares. Si se analiza el gasto público social por habitante como indicador de su desarrollo, se ve que España, Grecia y Portugal tienen el gasto más bajo de la Unión Europea de los quince.

El estado del bienestar, a diferencia del sistema liberal absoluto, rechaza cualquier intervención del estado y confía la responsabilidad a la iniciativa privada y la beneficencia de fundaciones e iglesias. Los sistemas europeos son mixtos y la repartición de las tareas entre el estado y el sector privado es el resultado de compromisos políticos entre las ideologías vigentes y los recursos financieros disponibles.